Cómo saber si tienes buena voz para cantar (incluso si crees que desentonas)

Si hay una frase que escucho prácticamente todas las semanas como profesor de canto es esta: «Juani, creo que no tengo buena voz para cantar».

Y casi siempre mi respuesta es la misma: ¿cómo lo sabes si nunca has aprendido a usarla?

Soy Juani, profesor de canto en IFAM Instituto de Formación Artística de Madrid, y después de trabajar con alumnos de todas las edades, puedo decirte algo con total tranquilidad: la mayoría de las personas que creen que cantan mal, en realidad nunca han recibido una formación vocal.

Hay una gran diferencia entre tener una voz sin entrenar y no tener capacidad para cantar. De hecho, esto último ocurre en muy pocos casos.

Si alguna vez has pensado que desentonas o que cantar no es para ti, quiero explicarte por qué probablemente estés equivocado.

Alumno trabajando su voz en una clase de canto en IFAM

Tener buena voz no significa sonar como un cantante famoso

Uno de los errores más comunes es pensar que tener buena voz consiste en tener un timbre espectacular o llegar a notas muy agudas.

Eso no define una buena voz.

Una buena voz es una voz que sabe utilizar correctamente la respiración, que controla la afinación, que proyecta el sonido sin esfuerzo y que consigue transmitir emociones.

Todo eso se aprende.

Cuando un alumno llega a las clases de canto, no buscamos que copie a su artista favorito. Buscamos descubrir cómo suena su propia voz y enseñarle a sacar el máximo partido a ella.

Cada voz es diferente, y precisamente ahí está su valor.

¿Y si realmente desentono?

Esta es otra de las grandes preocupaciones.

La afinación no depende únicamente del oído. También intervienen la coordinación entre el oído y la voz, la respiración, la tensión muscular e incluso los nervios.

Es decir, una persona puede desafinar simplemente porque todavía no sabe controlar esos elementos.

La buena noticia es que todos ellos se pueden entrenar.

En clase trabajamos ejercicios específicos para desarrollar el oído musical, mejorar la afinación y aprender a escuchar la propia voz. Muchas personas que llegan convencidas de que «desafinan siempre» descubren, pocas semanas después, que el problema no era su voz, sino la falta de técnica.

La técnica hace mucho más de lo que imaginas

Muchas veces asociamos el canto únicamente con cantar canciones.

Pero antes de eso hay un trabajo que casi nadie ve.

En nuestras clases trabajamos aspectos como:

Respiración y apoyo. Colocación de la voz. Resonancia. Afinación. Control del aire. Relajación de tensiones.

Todo esto permite que la voz funcione de una manera mucho más eficiente.

Cuando aprendes a utilizar correctamente tu instrumento, cantar deja de ser un esfuerzo y empieza a convertirse en algo natural.

Y ahí es cuando aparecen resultados que muchos alumnos jamás pensaban conseguir.

El oído también se entrena

«No tengo oído.»

Otra frase clásica.

El oído musical no es un don reservado a unos pocos. Igual que entrenamos un músculo, también podemos entrenar nuestra percepción auditiva.

No ocurre de un día para otro, pero ocurre.

Aprender a identificar cuándo una nota está afinada, reconocer pequeñas diferencias entre sonidos o reproducir correctamente una melodía forma parte del aprendizaje.

Y cuando empiezas a escuchar mejor, automáticamente empiezas también a cantar mejor.

La confianza cambia completamente tu voz

Hay algo que pocas personas tienen en cuenta: el miedo modifica la manera en la que cantamos.

Cuando alguien piensa constantemente que lo va a hacer mal, aparecen tensiones en el cuello, la mandíbula y la respiración.

El resultado es una voz más rígida, menos libre y con mayores dificultades para afinar.

Por eso, en las clases de canto en Madrid no solo trabajamos la técnica vocal. También creamos un espacio donde el alumno pueda experimentar sin miedo a equivocarse.

Porque equivocarse forma parte del aprendizaje.

Y cuando desaparece esa presión, la voz cambia muchísimo más rápido de lo que imaginas.

Cómo trabajamos en IFAM Artes Escénicas

En IFAM entendemos que cada alumno llega con una historia diferente.

Hay quien quiere cantar porque siempre ha sido su sueño.

Hay quien necesita preparar una prueba de acceso.

Hay actores que quieren ampliar sus recursos interpretativos.

Y hay personas que simplemente quieren disfrutar de la música.

Por eso nuestras clases son individuales y totalmente personalizadas, con horarios adaptados para que puedas compaginarlas con tu trabajo o tus estudios.

En cada sesión trabajamos los aspectos técnicos que necesitas, elegimos un repertorio adecuado a tu nivel y hacemos un seguimiento continuo de tu evolución.

Además, cada tres meses organizamos una representación frente a público, donde los alumnos tienen la oportunidad de poner en práctica todo lo aprendido en un entorno real. No se trata de demostrar que eres perfecto, sino de ganar experiencia, confianza y disfrutar del proceso de cantar delante de otras personas.

Entonces… ¿tienes buena voz para cantar?

Te voy a responder igual que respondo a mis alumnos el primer día:

Todavía no lo sabes.

Porque tener buena voz no consiste en cómo cantas hoy, sino en hasta dónde puede llegar tu voz cuando aprendes a utilizarla correctamente.

La mayoría de las personas que llegan convencidas de que «no sirven para cantar» simplemente nunca han recibido las herramientas adecuadas.

Así que, antes de ponerte esa etiqueta, date la oportunidad de descubrir tu verdadera voz.

Puede que te sorprenda mucho más de lo que imaginas.

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